ACNÉ

El Acné,  una enfermedad grave

 El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que afecta a ambos sexos, a partir de la edad puberal (de 10 a 14 años), que se localiza en las zonas de la piel con mayor componente glandular sebáceo, como es la cara, pecho y zona alta de espalda, aunque en ocasiones puede extenderse a brazos, nalgas y zona inguinal.

Es una dermatosis  frecuente, pues un 85% de los jóvenes presentarán durante su época juvenil algunos de los grados de acné, solo un 15 a 20 % realizan una forma importante (grado 2 y 3) y de estos, un 2 a 4 % tendrá  una forma severa (grado 4).

Si bien el acné, tiene mayor incidencia entre los 12 a 18 años, hay formas de acné que aparecen a cualquier edad.

La herencia tiene una clara e importante influencia, también existe una serie de factores ambientales, hormonales (aumento de lesiones con relación al ciclo menstrual), cosméticos (maquillajes, cremas, etc.), emocionales, laborales y alimenticios.

La clasificación del acné en 4 grados facilita la identificación y por ende el tratamiento a instituir.

Grado I: comedones abiertos y cerrados (puntos negros y blancos).

Grado II: pápulo pustulosos (“granitos con pus”).

Grado III: pústulas profundas y nódulos(“granos grandes y suches con pus”).

Grado IV: nódulo-quiste con o sin cicatrices queloides.

Tratamiento

Esta enfermedad debe ser tratada y en lo posible nunca menospreciarla, ya que para el paciente constituye un problema importante, que puede provocar secuelas cicatrizales inestéticas que sin un tratamiento adecuado permanecerán durante toda su vida, afectando de alguna manera el normal desenvolvimiento del individuo en el medio social.

Los médicos y gran parte de la sociedad subestiman con frecuencia los efectos psicológicos de la acné, sin embargo ya que como se puede presentar en una etapa inmadura de la vida puede provocar alteraciones a largo plazo en el desarrollo psicológico.

En la acné, como en otras enfermedades dermatológicas se ha involucrado al estrés (tensión emocional) como factor desencadenante; por otro lado, es indudable que la ansiedad y la depresión secundaria al desarrollo, y la persistencia de las lesiones son frecuentes, y pueden empeorar la evolución de la acné y conducir a una marginación social de los pacientes.

No debemos olvidar la comprobación de algunos estudios que demuestran el rechazo hacia algunos pacientes con acné vulgar grave, la minusvalía laboral asociada y las inhibiciones subjetivas propias del paciente con acné.

Los pacientes frecuentemente hacen referencia a la cantidad de tiempo que invierten en tratar de ocultar el acné (a veces provocándose más lesiones cicatrizales), la falta de comprensión del problema por parte de los padres (que son el apoyo económico para poder realizar un tratamiento) y la falta de valoración de la enfermedad por parte de la sociedad que no se dan cuenta del sufrimiento físico y emocional que puede provocar el acné. Por ejemplo, es común escuchar que no se le concedió permiso en el trabajo o en el colegio para concurrir a la consulta medica, por considerar de “escasa importancia a la enfermedad” o que los padres digan “es por la edad, ya se va a pasar”.

Relacionado a esto, uno debe preguntarse ¿alguna vez lo atendió una empleada llena de granos en un negocio elegante? ¿Es posible que lo promocionen cuando su aspecto, por su enfermedad, no luce bien?

Según un estudio muy valorado en dermatología, en los pacientes con acné, la vida social se ve afectada; alrededor de la mitad de los encuestados refirieron que la gente había sido desagradable con ellos o que había bromeado a costa de su acné. La mayoría de las mujeres han intentado disimular sus lesiones mediante maquillaje y una cuarta parte de los pacientes se sienten marginados socialmente.

El tratamiento especifico consiste desde medicaciones tópica, hasta medicación sistémica (con control de análisis de laboratorio) que provocaran la remisión del proceso; cuidados cosmiatricos determinados para cada paciente en particular   (limpiezas cutáneas, mascaras antiinflamatorias y descongestivas, peelings, microdermoabrasión, láser, etc).

Por último, si quedasen secuelas cicatrizales importantes, se pueden dar solución a éstas mediante la combinación de tratamientos, como la dermoabrasión peelings, implantes, punch elevación, láser, etc.

Este tipo de tratamiento combinados esta dando muchos éxitos con resultados estéticos muy satisfactorios.

En definitiva esta enfermedad responde muy bien a la medicación instituida, previniendo las alteraciones crónicas y las secuelas cicatrizales, no olvidando nunca que se trata de una enfermedad grave, que puede dejar secuelas físicas y psicológicas,

 Recordemos que:  "Salud es el bienestar físico, psíquico y social del individuo"

Nuestra experiencia en el tratamiento del acné nos permite garantizar los resultados.        

 

Resultados de aplicar peelings combinados

 

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